Nuestro comienzo fue en 1999, vivíamos en Fortaleza al norte de Brasil, y la llegada de nuestro primer Schnauzer Miniatura fue para Navidad, cuando Diego nuestro hijo tenía entonces 4 años, pidió como regalo un cachorrito Schnauzer Miniatura Negro y Plata y para alegría de todos llegó “Fox”, este peludo que nos conquistó.
Para nosotros Fox era un simple cachorro pero luego supimos que era hijo del “Gran Vencedor Nacional” (categoría que se obtiene al ganar a lo menos 5 Best in Show) Sailer´s Sweet Johan y animados por algunos amigos lo preparamos y lo presentamos en su primera exposición a los cuatro meses de edad, ocasión en que logro conquistar el cuarto lugar del grupo 2.
Con todo el entusiasmo de ver a nuestro cachorro en la pista, comenzamos a estudiar sobre la raza, especialmente sobre la forma de preparar su pelo para exposición, lo que hasta entonces para nosotros era todo un misterio.
En el transcurso de nuestros estudios y de horas de navegación por Internet, descubrimos un Schnauzer blanco que fue amor a primera vista y a pesar de las negativas opiniones de antiguos criadores de la raza nos pusimos en campaña para encontrar alguno. Fue así que como en agosto del año 2000 llegó Jovanny (Mr. King Don Juan), sobrino nieto del gran Mr. King de Sant´Loui, el schnauzer blanco con mas títulos que existe.
Jovanny fue toda una revelación, rápidamente se ganó la simpatía de todos los que lo conocían y que poco a poco fueron aprendiendo a apreciar las virtudes de esta raza.

Con la finalidad de poder presentar nosotros mismos a nuestros perros, realizamos un curso de handler, el cual nos proporcionó conocimientos básicos de este fascinante oficio, y nos ayudó a darnos cuenta que para realizar este trabajo en buena forma se requiere de mucha dedicación y bastante experiencia.
De esta forma comenzamos a participar en todas las exposiciones que se realizaban en el estado de Ceará, adonde pertenecía la ciudad en la cual vivíamos, y en otros estados vecinos. Esto nos llevó a conocer muchos criadores de diversas razas y a los mejores handlers de Brasil y era muy agradable convivir en las exposiciones donde se compartía abiertamente entre los expositores tanto los conocimientos como un buen café.
Todo esto nos llevó a formar parte del Kennel Club de Fortaleza, donde llegamos a ocupar un lugar en el directorio, lo que nos permitió realizar diversas actividades entre las que se destacan la organización de exposiciones, actividades en colegios, trabajo con Pit Bull y sus dueños con la finalidad de ofrecerles competencias alternativas como exposiciones de belleza y competencias de trabajo evitando que los utilizaran para pelear.
Además, con la finalidad de aprender más sobre los perros y entender los criterios de juzgamiento utilizados en las exposiciones, asistimos a un curso preparatorio para juez, el cual nos permitió adquirir un basto conocimiento en lo que dice relación con la estructura y movimiento del perro, además de la forma en que se debe juzgar en pista.
Posteriormente, en repetidas oportunidades fuimos auxiliares de pista, lo que nos permitió tener otro punto de vista de las exposiciones además de poder compartir con los jueces, los cuales con gran voluntad nos fueron enseñando durante los juzgamientos los puntos a considerar para poder realizar una adecuada selección de los mejores ejemplares.
Paralelamente, nos contactamos con personas que practicaban agility y comenzamos a aprender como adiestrar a nuestros perros en esta disciplina, llegando a tener dos de nuestros ejemplares compitiendo.
Con toda esta experiencia y conocimientos adquiridos, a principios del año 2002 volvimos a Chile y buscamos un lugar donde poder criar nuestros perros, fue así que nos instalamos en Peñaflor donde encontramos un lugar tranquilo y con espacio suficiente para toda nuestra familia perruna.
Comenzó entonces la tarea de diseñar y construir un canil que nos permitiera darles las mejores condiciones de comodidad e higiene a nuestros peludos amigos, para lo cual fuimos rescatando lo mejor de los caniles que pudimos conocer en Brasil y fuimos además adecuándolo a las condiciones climáticas locales.
En todo este tiempo por diferente motivos hemos ido adquiriendo perros de otras razas, como el Border Collie, con la finalidad de practicar agility; Bouvier de Berna, para proteger nuestra casa y a los demás perros y los Coton de Tuléar, un capricho femenino. Siempre tratando de no tener ninguna raza potencialmente agresiva tanto con las personas como con otros animales.
Desde que regresamos al país, por diferentes motivos, hemos podido participar esporádicamente en exposiciones, pero esperamos pronto tener a nuestros perros participando en las pistas de Chile, donde podamos hacer nuevos amigos y compartir las experiencias y conocimientos adquiridos durante estos años.


