Tan importante como su aspecto algodonoso es el carácter de la raza: JOVIAL, CARIÑOSO Y JUGUETÓN.
El estándar del Coton de Tuléar dice al respecto que debe ser alegre, estable y muy sociable tanto con los humanos como con los miembros de su especie; además, debe adaptarse a cualquier tipo de vida.

El destino del Coton de Tuléar desde su llegada a Europa fue la compañía, con todo lo que ello significa, si bien su personalidad está llena de paradojas: parece frágil pero es muy robusto, a simple vista puede parecer tímido pero es una ventana abierta al mundo que le rodea, incluso puede dar la impresión de que vive exclusivamente par apremanecer tumbado sobre el sofá más cómodo de la casa pero, por el contrario, se siente fascinado por el aire libre y el juego constante.
Tales características no son exclusivas de esta raza, por supuesto, pero en ella las encontramos expresadas a la máxima potencia. Justo en este nivel se encuentra su inteligencia, así que la combinación entre características físicas y capacidad de aprendizaje nos permite gozar de un perro con gran predisposición para ser adiestrado. Tanto así que puede participar con éxito en el deporte del agility, en el que, como todos sabemos, la disciplina y la agilidad deben manifestarse conjuntamente.
Por supuesto, conseguir que nuestro Coton de Tuléar pueda atendernos hasta esos extremos depende de nosotros, ya que si no conocemos las pautas que debemos seguir para enseñarle, será imposible. La primera de ellas es no olvidar que , como todos, este perro tiene muy arraigados los instintos jerárquicos, por lo que debe saber cuanto antes cuál es el sitio que ocupa dentro de su "manada", la familia, posteriormente hay que dedicar tiempo a que aprenda qué es lo que esperamos de él con el método de acción-reacción, es decir, premiar lo que queremos fijar en sus reacciones y inhibir las que no sean de nuestro agrado, para ello bastará con el "castigo positivo", que consiste en halagos y caricias cuando reaccione según nuestros deseos, por último nada de lo que hagamos servirá si no lo realizamos con constancia, ya que él necesita que se lo recordemos a menudo y siempre de la misma manera: la respuesta sera siempre igual a una reacción, de lo contrario sólo conseguiremos confundirle.
En salud no supondrá ningún problema en general, ya que no es una raza enfermiza o débil y no padece enfermedades distintas a las de otras razas; bastaran visitas periódicas al veterinario para su vacunación, una alimentación de calidad y revisar con asiduidad sus oídos, ya que las orejas caídas y peludas pueden fomentar la aparición de otitis. Por el contrario, el mantenimiento de su manto si requieres mayor atención, siempre y cuando queramos tenerlo en perfecto estado, hay que cepillarlo dos o tres veces por semana desde cachorro, aunque durante su infancia no es imprescindible, lo haremos para que se vaya acostumbrando. Con esta operación eliminaras el pelo muerto e impediremos la formación de nudos. Por supuesto, un manto blanco requiere también algún baño extra.
Con todo lo dicho y unos buenos paseos diarios nuestro perro será completamente feliz, siempre y cuando esté muy, muy cerca de su dueño, al que adora.


